Las oficinas modernas son perjudiciales para la salud, y esta afirmación no es fruto de la exageración de unos cuantos expertos, sino que está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS): se llama síndrome de edificio enfermo . Los trabajadores afectados pueden sufrir cefaleas, irritación de los ojos, fatiga, sequedad de las vías respiratorias, costipados, irritación de la piel, alergias y un sinfín de trastornos sanitarios.
"Se convierten en una red a través de la cual se propaga todo tipo de elementos volátiles y de material orgánico de carácter irritante o directamente nocivos para la salud, como sucede, por ejemplo, con el humo del tabaco".
Pero no sólo la climatización es la culpable de las enfermedades laborales . Ciertos materiales de construcción y decoración modernos, la disposición de los espacios, la iluminación, el nivel de ruidos y la nueva tecnología también tienen su parte de responsabilidad en los ataques a la salud de los trabajadores.
Los expertos en neumología apuntan que estos casos son más frecuentes de lo que parece. Posiblemente, detrás de un problema respiratorio se encuentra una mala utilización de los materiales de construcción o el uso de sustancias nocivas en el revestimiento de paredes.
"También atañen a arquitectos, ingenieros y técnicos en sistemas de acondicionamiento de aire, que deberían considerar la existencia de este síndrome a la hora de diseñar edificios".
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