En la habitación de Pura Alexandra Núñez permanece el vestido de graduación que no llegó a usar. Su madre, bajo el peso del dolor, aún no encuentra el valor para entrar a este cuarto lleno de recuerdos de la hija que le arrebataron bruscamente. En la casa nadie se acostumbra a la realidad de que la chica, de 22 años, no volverá a entrar por el portón ni estará más con su “chispa natural†en las reuniones familiares de cada domingo.
“¿Tú sabes la impresión que es para una madre que hacÃa una hora habÃa ayudado a vestirse a su hija y que me llamen que está muerta? Yo no sé si tú tienes hijos, pero para mà eso es lo más grandeâ€, dice Pura, la madre, con la voz entrecortada.
Para ella esto es una pesadilla. Su hija murió asesinada de un tiro por un guardián de la discoteca Praia.
“Me llamaron desde el celular de Alexandra y me dijeron que hubo un problema en Praia y a ella se le pegó un tiro. Pensé que querÃan que yo autorizara una cirugÃa, pero cuando llegué a la clÃnica encontré a mi hija muerta, solo con su mejor amiga. Los otros se fueron rápido, no me dieron la caraâ€.
Para Agripiliano Núñez, el abuelo, éste ha sido un golpe duro y seco que llega a lo profundo de su alma.
Entre palabras ahogadas musita: “¡Yo vi nacer esa niña y la vi morir! Anoche no pude dormir, despertaba a cada momento mirándola. SentÃa un dolor en mi corazón al verla triste o llorar. Era una de las que yo más querÃa. No se me va a olvidar eso. ¡Yo la vi muerta!â€.
Con lágrimas recuerda la última noche en que la vio con vida: “Cuando se despedÃa de mÃ, me dijo: ‘Papá voy a pasar un rato con mi amigo’, me dio un beso y salió. No puedo contener mi dolor. Era todo mi querer. Me decÃa: ‘Papá, ahà tengo el traje listo para la graduación’.
El pesar no es menos para Daniel, su hermano. “Eso fue un crimen lo que ha pasado con mi hermana. Ese tipo hizo eso con plena confianza y luz verde para matarâ€, lamenta.
A sus 22 años, Alexandra era gerente de recursos humanos del hotel Mariot. Uno de sus sueños era lograr en febrero del próximo año 2007 cursar una maestrÃa en el exterior. Era una estudiante de excelentes calificaciones. Antecedentes del crimen Pura Alexandra Núñez RodrÃguez recibió un balazo por la espalda justo cuando se disponÃa a irse, en un vehÃculo conducido por Raúl DÃaz, de la discoteca Praia. “Hubiese querido morirme con ella†“Yo hubiera querido morirme con ella. Hubiera sido mejor, estuviéramos juntos en algún lugar. ¿Dónde yo voy a encontrar otra como ella?â€, dice Manuel MartÃnez, que fue su novio por seis años.
“Es duro ver la mujer que tú amas muerta. Siempre estábamos juntos. Quizás hubiésemos vuelto o no, pero me hubiese gustado verla viva, casada aunque no fuera conmigo. Era la mujer de mi vida, no creo que alguien la supereâ€, añade Manuel.
“Yo quisiera que alguien me hubiese hablado de ese tipo, que no la iba a dejar salir con ese grupo, aunque ella me dijera que estaba metiéndome en su vida. Murió la cosa más bella: joven valiosa, veintidós años y una carrera promisoriaâ€, concluye.
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