Salvar la piel...

Submitted by admin on Mon, 2006-05-01 08:00.

EL sol es el principal causante de tumores y envejecimiento cutáneos. Hay personas que, bien por predisposición genética o por su tipo de piel, pueden desarrollar un cáncer de piel debido a la exposición a los rayos solares. Sin embargo, todas las personas, con el paso de los años, sufren un proceso de degeneración de la piel debido a su efecto acumulado.

Este envejecimiento de la piel debido a la actuación de las radiaciones ultravioletas se caracteriza por una pérdida del agua y la elasticidad. Aparecen arrugas faciales superficiales y profundas, lesiones rojizas o pigmentadas, adelgazamiento y flacidez de la piel. Estas lesiones se diagnostican muy fácilmente si se explora la piel expuesta al sol y las zonas ocultas al sol. En el mismo paciente se distinguen zonas más tersas y otras con manchas o lesiones causadas por la radiación solar.

Existen diversos métodos para tratar el fotoenvejecimiento, según sean las lesiones de cada paciente. El láser vascular está indicado para el tratamiento de cuperosis o lesiones rojizas, secundarias muchas veces al adelgazamiento demasiado rápido de la piel. Su eficacia es óptima.

En los casos de manchas solares localizadas en la cara y el dorso de manos, se aplica el láser Q-Switched Alejandrita. Asimismo, la crioterapia es una técnica útil en el tratamiento de manchas solares y queratosis seborreicas. Consiste en la destrucción de la lesión mediante congelación con nitrógeno líquido y se realiza sin necesidad de anestesia.

Una técnica indicada en el tratamiento de numerosas lesiones cutáneas es el 'peeling' químico. Se utiliza para mejorar el aspecto de la piel y es especialmente eficaz para tratar arrugas superficiales, pigmentaciones faciales y cicatrices postacné superficiales.

Los 'peelings' superficiales y medios se realizan de forma ambulatoria en la consulta, mientras que los profundos requieren un ingreso de tres o cuatro días. Las complicaciones son escasas y se pueden evitar con una selección adecuada del producto para cada paciente y con unos cuidados concretos, como no exponerse al sol durante dos o tres meses.

El cáncer de piel es el tumor más frecuente del ser humano. Aunque existe una predisposición individual, se sabe que la exposición solar acumulada es el factor más importante en su aparición y desarrollo. Se presenta como una lesión rojiza o costrosa cuyo tamaño aumenta considerablemente, úlceras de larga evolución o lesiones pigmentadas que muestran cambios progresivos en el tamaño o en el color y síntomas como picor o sangrado espontáneo.

Entre los métodos más novedosos en el estudio y prevención del melanoma, uno de los tumores más malignos que existen, destaca la utilización de la microscopia de epiluminiscencia con un equipo asociado a un soporte informático. Es un sistema de digitalización que almacena imágenes del paciente y permite hacer un seguimiento de su evolución.

Mediante esta técnica se pueden detectar cambios mínimos en las lesiones pigmentadas y realizar un diagnóstico precoz del melanoma. Con este sistema se evita la cirugía innecesaria de lesiones pigmentadas que serían extirpadas siguiendo la inspección ocular habitual. Así pues, ofrece la ventaja de limitar la cirugía únicamente a las lesiones que realmente lo precisan.

Es fundamental seguir unas medidas adecuadas de protección frente al sol. Además, conviene revisar uno mismo los lunares de forma periódica para vigilar si hay un cambio de tamaño, volumen o pigmentación. Hay que prestar especial atención a las lesiones de bordes mal definidos, con un tamaño superior a cinco milímetros, relieve irregular o sobreelevado, con presencia de diferentes tonalidades, con cambios en la consistencia de la lesión o acompañadas de picor, escozor o sangrado. Estos tumores se localizan sobre todo en las piernas, en las mujeres, y en los hombres en la espalda.

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