Desde la perspectiva del diagnóstico, la posibilidad que ofrece la estroboscopia laringea es excelente, pues mediante este examen con mínima molestia, sin necesidad de anestesia, podemos ahora observar la vibración de las cuerdas vocales en cámara lenta cuando en realidad están vibrando entre 100 y 200 veces por segundo y facilita además una mejor iluminación y la digitalización de la señal. La tecnología informática permite grabar y digitalizar la voz del paciente, medir con gran precisión las posibles irregularidades en la vibración de las cuerdas y cuantificar el grado de lesión de la voz.
El tratamiento de los problemas de la voz se asienta sobre tres pilares fundamentales como son la medicación, la rehabilitación y la cirugía.
Es importante trabajar en equipos multidisciplinarios, en los que el Otorrinolaringólogo como jefe de un laboratorio de voz, coordina el tratamiento con fonoaudiólogos ó terapeutas de vocales, profesores de canto e incluso psicólogos y profesores. En muchas ocasiones basta con la rehabilitación para resolver una disfonía, corrigiendo los malos hábitos de emisión vocal mediante técnicas diversas --de relajación laríngea, de respiración, de proyección vocal-- como es el caso de los nódulos vocales de formación reciente.
Las opciones de abordajes médicos en los últimos años han aumentado con medicamentos convencionales y valiosas alternativas como la homeopatía y la homotoxicología, entre otros.
La fonocirugía, los microinstrumentos de gran precisión y el láser de Co2 son algunos de los otros campos en los que se han producido importantes avances, todos disponibles en nuestra clínica.
Es aconsejable que los mayores no hablen fuerte o griten en presencia de los pequeños, porque estos tienden a imitarlos, y que se respete el turno de la palabra cuando se hable con ellos, porque si no estos reaccionan gritando. Así mismo, cuando un niño comienza a hablar alto puede estar manifestándose un problema auditivo.
Evite que el niño imite sonidos con emisiones guturales o roncas que puedan perjudicar la laringe, enséñele a no gritar mientras hace ejercicio, porque el riesgo de daño vocal es mayor, indíquela como articular bien las palabras y como no agotar el aire mientras habla, no fume en su presencia, suminístrele líquidos a lo largo del día, no permita el uso de aparatos con audífonos que obligatoriamente condicionan a hablar en voz alta, deteriorando el órgano vocal y la audición.
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