Anestesiólogo y especialista en tratamiento del dolor del hospital Maaslandziekenhuis Painclinic, en la localidad holandesa de Sittard, Olaf Rohof ofreció ayer en el Complexo Hospitalario de Ourense una lección magistral con la técnica de radiofrecuencia. La columna lumbar y el nervio trigémino de dos pacientes fueron su campo de demostración para los doscientos profesionales que asisten al décimo .
-¿Qué novedades aporta la técnica empleada en Ourense?
-Realmente no es nada nuevo, es una técnica utilizada desde hace años para tratar los dolores en la espalda; la diferencia es que antes se hacía radiofrecuencia convencional, aplicando calor a 80 grados para destruir el nervio que provocaba un dolor intratable. Así quitabas el dolor, pero los efectos secundarios eran muy importantes. Lo que yo hago es radiofrecuencia pulsada, son pulsos de calor a 40 grados. Se disminuye el dolor, pero no se destruye el nervio, como antes, con lo que sigue funcionando a nivel motor y sensitivo.
-En las unidades del dolor de Ferrol y Ourense se ha introducido esta técnica recientemente, ¿cuál es la situación en los hospitales españoles en estos momentos?
-Algunos médicos de España fueron a formarse a Holanda y en Galicia también se aplica. La diferencia de España con Holanda es que allí se tiende a operar menos la espalda. Aquí, en España, se recurre en exceso a la cirugía de la espalda.
-En Holanda se tiende a operar menos y se utilizan la radiofrecuencia, la ozonoterapia, la rehabilitación, la psicología... Se opera muy poco y se atiende al paciente de forma global. La radiofrecuencia, por ejemplo, tiene que utilizarse al principio de la enfermedad y así permite evitar la cirugía.
-¿El europeo contemporáneo exige cada vez más no tener dolor?
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