Estables, con una leve mejoría en algunos casos, pero sin poder aún ser dados de alta. Ése es el pronóstico general de los facultativos para los trece heridos en el accidente de la localidad lenense de Senriella -diez de ellos, menores- que aún continúan hospitalizados en el Hospital Universitario Central de Asturias (Oviedo), en el Valle del Nalón (Langreo) y en el Vital Álvarez Buylla (Mieres).
Seis de los lesionados continúan graves, mientras que la situación más preocupante, según los médicos, sigue siendo la de la pequeña Andrea Peláez Mateo, de 7 años, ingresada en la unidad de cuidados intensivos (uci) pediátrica, en el Materno Infantil de Oviedo, en situación estable hemodinámicamente y sin modificaciones clínicas en las últimas horas. La niña, pendiente de una operación de cirugía plástica, mantiene su pronóstico muy grave.
En situación grave se encuentra Javier Álvarez González, el joven de 16 años al que le fueron amputadas la mano izquierda y la pierna derecha y asimismo ingresado en la uci pediátrica, aunque le fue retirada la ventilación mecánica y evoluciona sin complicaciones. Y, también con pronóstico grave en la uci del Materno Infantil, Brígida González Sobrino, de 12 años, se mantiene estable, pendiente de cirugía reconstructiva de mano por parte de la unidad de cirugía plástica. Al igual que Javier, ya no requiere ventilación mecánica.
En cuanto a la mujer que sufre una paraplejia por lesión medular, María Álvarez Salas, de 40 años, fue dada de alta de la uci al centro de rehabilitación del Hospital Central. Su estado es grave al igual que el de Jorge Suárez Barro, de 45 años e ingresado en Langreo con traumatismo torácico, fracturas costales y contusión pulmonar.
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