4 hospitales de Quito ya usan tecnología médica de punta...

Submitted by admin on Mon, 2006-04-17 08:00.

Las placas para tomar los Rayos X quedaron en el pasado en el Hospital Metropolitano de Quito.

Esta casa de salud cuenta con una Sala digital de Rayos X. El equipo, que trabaja desde enero último, es originario de EE.UU.

Si los resultados de este examen se entregaban antes en láminas que medían hasta 40 centímetros de largo por igual de ancho, ahora un CD es suficiente. Allí se almacenan los datos que las computadoras recogen de los pacientes.

En el monitor se observa en tres dimensiones una parte específica del cuerpo sometido a rayos X. Para facilitar el análisis de las dolencias se separan los pulmones de las vértebras o viceversa.

Marco Maldonado, tecnólogo en imagen, fue parte de la transición de los equipos antiguos a los nuevos. “Antes sólo teníamos las imágenes estáticas en las placas, pero ahora podemos navegar por todo el cuerpo, incluso enviar la información vía ‘mail'”. Realizar un examen con este equipo cuesta hasta 35 dólares.

Junto a esta sala digital también llegó el ecógrafo 4D. Se lo llama también de cuarta dimensión y está representado por el movimiento de la imagen del bebé en tiempo real, sumado a las tres dimensiones de alto, ancho y fondo.

“Al hijo o hija que está por nacer se lo mira como en una película mientras está en el vientre de la madre. Con el 4D es fácil ver todas las actividades del niño. Antes aparecían sólo imágenes estáticas”, comenta Maldonado.

El quirófano inteligente es otro avance en el Metropolitano. Tiene la capacidad de manejar, a través de una computadora, la posición de las camas, establecer teleconferencias con el exterior mientras dura una operación quirúrgica.

Manipula los mini lentes que se introducen al interior del paciente para seguir el procedimiento.

El equipo de anestesia tiene la capacidad de moverse alrededor de la cama de cirugías.

Médicamente este quirófano es importante porque realiza cortes de hasta tres centímetros en el paciente. “Antes se hacía cortes de hasta diez centímetros y eso impedía una recuperación inmediata de la persona”, sostiene Adriana Caicedo, jefa de enfermeras.

En enero de este año también llegó al Hospital Metropolitano el tomógrafo computarizado y la resonancia magnética nuclear.

Esta casa de Salud, que se dedica especialmente a la atención al paciente con cáncer, también muestra avances en cuanto a los equipos médicos para su área.

El denominado acelerador es uno de los aparatos que ha llegado a este lugar en los últimos años.

Es uno de los últimos equipos que se utiliza para el tratamiento del cáncer con radioterapia.

Aquí se localiza únicamente el tumor y el aparato actúa específicamente sobre el lugar que afecta al paciente, comenta Oscar Perlaza, densimetrista de este hospital.

Solca cuenta además con torres de gastroscospia, colonoscopia, econoendoscopia, neumología y de urología.

“Son de última generación”, señala Solón Espinosa, director del centro. Este grupo llegó en los últimos cinco años. “El hospital, dice Espinosa, intenta no quedarse”. Están en trámite de adquisición una resonancia magnética y un tomógrafo multicorte. “Son de última tecnología”.

El tomógrafo computarizado y la resonancia magnética nuclear están en los registros del Hospital Militar de Quito.

Los aparatos detectan lesiones de hasta un milímetro de espesor de la parte del cuerpo requerida.

Realiza reconstrucciones en tres dimensiones de cualquier órgano. En el monitor, los tecnólogos navegan, por ejemplo, al interior del corazón o del cerebro.

Este hospital cuenta además con un área de radioisótopos, que está actualizada con tecnología de punta (del último año), sostiene el director de la casa de salud, licenciado Wellington García.

Con el equipo se rastrea la presencia de pequeñas células tumorales en la tiroides, hígado, hueso y otros órganos de la persona.

Entre tanto, el servicio de hemodinamia puede revertir un infarto cardíaco en cuestión de minutos.

Monitores y vídeos permiten ver paso a paso el momento en que se introduce catéteres (sistema de tubos) en el infartado y cuando se coloca dentro del vaso sanguíneo un resorte: stent. Éste se dilata al interior de la arteria y hace que la sangre fluya.

La sonda quirúrgica radioguiada ayuda a determinar la extensión del cáncer y efectuar la cirugía, en la cual se extirpa sólo el tejido maligno.

El servicio de Medicina Nuclear del Hospital Andrade Marín dice ser el primero en contar con este equipo, en el país. Se trata de un dispositivo quirúrgico estéril.

En la punta tiene un detector que ubica las áreas de sospechosa malignidad, es decir, localiza al tejido que tiene un tumor maligno y es susceptible de metástasis.

A este tejido se lo conoce como ganglio centinela, porque envía células malignas a uno o más ganglios de la cadena linfática que drenan el área del tumor y hay que extirpar. Para la intervención quirúrgica, se inyecta intradermicamente una pequeña cantidad de material radioactivo y con la sonda quirúrgica radioguiada se detecta la parte afectada.

En este centro se empezó a utilizar está técnica para mejorar el pronóstico de las pacientes con diagnóstico de cáncer de mama y disminuir las complicaciones secundarias causadas en las intervenciones quirúrgicas.

Pero esto también se aplica para casos de cáncer de piel, pulmón y del órgano sexual masculino.

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